martes, 9 de diciembre de 2008

Mi confrontación con la docencia

Estudie ingeniería en sistemas computacionales, elegí esta carrera porque me interesó aprender cómo funcionaba internamente una computadora, cómo programarla, y cómo crear animaciones haciendo uso de ella; además porque en la época de los 80’s era la carrera del futuro. Otro de mis deseos era estudiar Lic. en educación preescolar, sin embargo mi papá me apoyó más en la otra carrera (cuestión curiosa porque él es profesor) y finalmente fue la que decidí estudiar. A pesar de ser dos profesiones diferentes encuentro gusto por las dos y aunque actualmente trabajo en la docencia y no precisamente con niños pienso que de alguna forma mis aspiraciones se han cumplido he aprendido a programar computadoras, actividad que me gusta mucho y la practico, y estoy trabajando como profesora en asignaturas de mi profesión.


Durante mi vida de estudiante nunca trabajé así que al egresar tuve muchos deseos de incorporarme a la vida laboral. Revisé el periódico local y encontré una solicitud de diseñador gráfico por computadora, aunque esto no era propiamente mi campo laboral llevé mis documentos solicitando el empleo y en ese mismo momento me aceptaron, no me interesé mucho por el sueldo yo solo quería trabajar. Una tarde del mes de Junio de 1994 caminando por el centro de de la ciudad encontré a un profesor amigo mío del bachillerato, lo saludé con gusto y entre platica me preguntó lo que hacía y qué había estudiado lo cual le contesté; posteriormente a esto él me comentó que en el C. B. T. i. s. 14 habían abierto la nueva carrera de informática y que se necesitaban profesores para impartir clases en el semestre próximo a iniciarse, me cautivó la posibilidad de trabajar en la que había sido mi escuela y de inmediato renuncié al puesto que tenía en mi trabajo sin saber si me aceptarían o no el C. B .T .i. s.14. Sin embargo yo tuve la sensación de que sí lo iba a lograr porque era mi mayor deseo. Entré a trabajar a mi querida escuela con interinato limitado, luego ilimitado y finalmente después de tanta “grilla” o política obtuve mis horas de base. He de señalar que me encontré en un ambiente de trabajo muy politizado, ni siquiera me imaginaba con cuánta política se vive en el ambiente de los profesores, a pesar de eso me gustó mucho iniciarme como docente ya que me pareció una experiencia totalmente nueva para mí.

Con el transcurso de los años me adapté al ambiente educativo, me fui dando cuenta que ser profesor (a) conlleva una enorme responsabilidad si esta profesión se toma en serio ya que somos parte importante en la formación y desarrollo del estudiante tanto en la parte cognitiva, emocional y en lo social; pienso que nuestra responsabilidad no solo es ayudarlos a que aprendan y apliquen el conocimiento como tal sino también implica conducirlos por el camino correcto como seres humanos, contribuir para que ellos se formen como personas autónomas y responsables de sus actos. He tratado de cumplir con esa responsabilidad en mayor o menor medida y aunque mi profesión no es esta, ser docente me produce un sentimiento de ayuda constante hacia ellos, necesidad de compartir experiencias, conocimientos, etc., y finalmente me produce un sentimiento de afecto hacia los estudiantes lo cual no percibo sino hasta el momento en que ellos egresan.

No he tenido la oportunidad de trabajar en otros niveles educativos, sin embargo puedo determinar que trabajar y convivir con jóvenes estudiantes de educación media superior significa un poco mas de responsabilidad como docente porque están en una etapa que adolecen de criterio propio, en una etapa de cambios y desarrollo tanto mental como emocional, muchas veces influenciados negativamente por agentes externos lo cual complica un poco mas saberlos conducir por el camino que se considera correcto o simplemente motivarlos para su aprendizaje; los estudiantes de este nivel requieren además que el profesor sea capaz de comunicarse con ellos con el lenguaje adecuado así como la capacidad de comprensión que ellos buscan.

No imaginé que iniciar la aventura de ser docente me permitiría tener gran numero de experiencias con los estudiantes, no todas han sido gratas sin embargo he tratado de aprender de ellas; algunos de los motivos de satisfacción son saber de exalumnos (as) que ya son personas adultas que han formado una familia y desempeñando un buen empleo en sector público o privado, que un estudiante me busque para agradecerme lo que ha aprendido o para pedirme consejo de una situación personal.

Contrariamente a esto, también he tenido motivos de insatisfacción, éstos han sido pocos pero muy importantes, en orden cronológico mi primer motivo de insatisfacción fue el no saber cómo enseñar a los estudiantes, sin ser esta mi profesión carecía totalmente de la pedagogía necesaria para ello, esto mismo me impulsó a capacitarme y superarme en esta área; otro motivo de insatisfacción era la infraestructura tecnológica con que contaba la escuela en aquellos años, daba clases de computación sin tener ni un solo equipo de cómputo, ahora la situación es otra sin embargo continuamos con algunas carencias; finalmente otro motivo de insatisfacción que quiero mencionar es reprobar a un estudiante por su falta de motivación o interés por aprender, es motivo de insatisfacción para mí porque no he sabido motivarlo, no he sabido cómo sembrar en él en interés por aprender y me preocupa porque esta es una situación que actualmente es muy repetitiva en los estudiantes.

No hay comentarios: